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Fotógrafo de Alimentación

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¿Qué es un fotógrafo de alimentación?

Un fotógrafo de alimentación es un especialista en un tipo de fotografía comercial cuyo fin es promocionar alimentos. Las imágenes que produce pueden estar destinadas a la publicidad, al E-commerce o comercio digital, a los envases, etiquetas, catálogos, webs de nutrición, cartas del menú, carteles, vinilos o decoración de restaurantes, recetas para revistas o libros sobre el arte gastronómico.

La fotografía de alimentación suele ser un trabajo en equipo, que puede estar formado por un director de arte, un fotógrafo, estilistas de alimentos y de ambiente, e incluso ayudantes. También se le conoce como fotografía de alimentos, fotografía gastronómica o fotografía culinaria. Lo primero que se busca es hacer atractivo ese alimento para quien lo vea por cualquier medio.

El fotógrafo de alimey a veces también hace el trabajo de todo el equipo, como por ejemplo el trabajo del estilista de alimento, o home economist, quienes seleccionan los alimentos de acuerdo a sus características de relevancia, buscando una apariencia óptima, los organiza artísticamente como en una composición y crea las condiciones para aumentar su atractivo, su apetitosidad. Son numerosas las técnicas que estos acopian en su accionar, pero revelarlas requeriría un post aparte.

¿Qué tipo de alimentos abarca una fotografía de alimentación?

No existe otro límite para la fotografía de alimentos que la existencia de un alimento natural o procesado industrialmente que necesite ser promocionado con fines comerciales, educativos o culturales. Desde fresas con crema, aguacates o paltas, bananas, carnes, charcutería, pastelería, cereales, granos, aceites, lácteos, chocolates, dulcería, en fin, cuanto apetece a los paladares humanos.

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Una fotografía deliciosa

El fotógrafo de alimentación debe obtener imágenes donde los alimentos luzcan apetitosos, es decir, despierten nuestro deseo de comerlos. Es una fotografía que incitará al disfrute del placer gastronómico. Debe ser capaz de transmitir lo crujiente de aquellas patatas o papas fritas, hasta la frialdad de un vaso con una bebida refrescante.

Lo primero que debe observar el fotógrafo gastronómico cuando tenga ante sí, en el estudio, un alimento, es cuán fotogénico es y a qué recursos deberá apelar para mejorar la fotogenia del mismo para alcanzar los mejores resultados fotográficos. Desde elementos naturales hasta sintéticos incidirán en la mejora de la apariencia de los comestibles.

Una imagen puede decir mucho más

La imagen no sólo referirá a las cualidades intrínsecas y/o evidentes de un alimento o de una preparación culinaria, sino que incluso podrá ser la “imagen” o portaestandarte de tu negocio de alimentos, sello gastronómico, de tu arte de la pastelería o de tu perfil como chef.

La imagen del alimento, con todos sus atributos observables y con los significados que el observador pueda captar e interpretar se convertirá en la mejor y más directa expresión publicitaria de tu negocio. De lo que algunos llaman “la personalidad” o marca de tu empresa.

Por otra parte, la imagen debe corresponder con la información que la acompañará, por ejemplo, en portales digitales como Amazon, en un supermercado, siguiendo los formatos propios de cada espacio donde se vaya a publicar y transmitiendo información fidedigna en cuanto a la clase de producto, tamaño, cantidad, entre otros.

Claves para una buena fotografía de alimentación

Son muchos los aspectos que debe tomar en cuenta un fotógrafo de alimentos profesional para poder concretar esas imágenes extraordinarias que despiertan no sólo el interés, sino también el apetito de los observadores, de los clientes. Desglosaremos estos aspectos en breves apartados que te serán de gran provecho.

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La iluminación

Este será un factor clave para lograr el efecto de unos alimentos o platos más apetitosos, pues gracias a su manejo técnico y artístico podrá resaltarse tanto los tamaños, volúmenes y formas de los mismos, como los colores y las texturas, que en este caso, se asociarán mucho a los olores y sabores de las experiencias gastronómicas.
Se requerirá luz natural o luz artificial, de acuerdo a lo que el fotógrafo culinario quiera lograr. No sólo se tomarán previsiones en torno a iluminación, sino además con algo tan determinante en este tipo de fotografía de productos o de proximidad como lo es el fondo y el entorno. El fondo preferido suele ser el blanco.

Además, el fotógrafo de alimentos se esforzará por plasmar el efecto de aparente tridimensionalidad cuando en verdad trabaja sólo con dos dimensiones. Algunos platos requerirán una iluminación lateral para dar cuenta de su volumen y en otros que no lo tienen habrá que sacar partido a la geometría y colores del plato.

Encuadres y profundidad de campo

Se suele utilizar encuadres cortos y mucha apertura del diafragma para minimizar la profundidad de campo con lo que se obtiene el desenfoque del fondo, este entorno borroso va a resaltar inmediatamente el motivo que estamos fotografiando.
Es necesario emplear objetivos macros para poder realizar imágenes desde muy cerca. Expertos recomiendan objetivos de 105mm, en formatos de 35mm. En cuanto a la posición de la cámara, las opciones más utilizadas son la posición perpendicular al motivo, la de 45 grados y la cenital.

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La locación

El fotógrafo de alimentación, ante una propuesta de trabajo, debe evaluar donde es más conveniente trabajar el producto alimenticio, si en su estudio o en el espacio real donde este se produce, distribuye o comercializa. Esta decisión dependerá de la conservación del bien o del contexto que se quiera aprovechar o crear.

El empleo de modelos o no

Otra decisión que corresponde a la fase de planificación, y que también se relaciona directamente con los costos de la producción, por lo tanto que dependerá del interés y de los recursos de que disponga el cliente, es si se recurrirá a modelos que muestren, paladeen o compartan los comestibles. Esta relación de personas y productos agregará un plus al efecto publicitario.

La fotografía de alimentos E-Commerce

En vista de que la tendencia actual indica un crecimiento sostenido de las ventas on line, la fotografía de alimentos E-Commerce demanda cada vez más fotógrafos especializados para la publicidad por estos medios. Es una nueva orientación fotográfica que está en boga.

Aunque la fotografía de alimentación E-commerce se base de los mismos fundamentos de la fotografía de alimentación, gastronómica o culinaria, en general, también posee algunos rasgos propios que la diferencia un poco de ésta, al punto que cabría preguntarse si se trata de una nueva especialización en gestación.

En primer lugar, son imágenes en el contexto de la comunicación visual digital a través de las redes sociales, donde los influencers de opinión o los instagramers juegan un papel relevante imponiendo modas, tendencias, gustos, preferencias para el consumo. Un fotógrafo de alimentos para el comercio digital debe siempre tener un oído a tierra con respecto a estos movimientos ciberespaciales.

La fotografía de alimentos en restaurantes u hostelería

Otro campo natural de este tipo de fotografía es por supuesto, los restaurantes y en general todos los servicios de hostelería, que necesitan promocionar sus servicios y sus platos por las redes sociales u otros medios publicitarios. Acompañar la información con imágenes es la mejor forma de fortalecer un mensaje y aumentar su impacto en la clientela.

Se trataría en este caso no sólo de provocar que se les haga agua la boca a los potenciales comensales, sino de transmitir y crear atmósferas atrayentes para éstos por su calma, alegría, frescura o por ser un ámbito acogedor o romántico. En este aspecto al fotografía de alimentación se intersecta con la fotografía de interiores y con la fotografía de arquitectura.

El fotógrafo de alimentos y otras artes

La experiencia de otras ramas del arte en el tratamiento de la imagen de los alimentos ha sido y será muy útil para el fotógrafo gastronómico. Por ejemplo, la experiencia teatral en cuanto a la utilería, los métodos para elaborarla son antecedentes valiosos para lo que sería el “maquillaje” de los comestibles; por otra parte, el cine, o mejor dicho, los fotógrafos cinematográficos han enfrentado retos similares para resaltar las comidas en algunas escenas que lo ameriten.
La pintura, el dibujo, la escultura, artes antecesores de la fotografía, en sus aspectos compositivos, con el lenguaje propio de las naturalezas muertas y bodegones, también son referencias artísticas notorias bidimensionales y tridimensionales que nos ayudan a cualificar nuestro sentido estético, algo tan valioso en esta y en otras clases de fotografía.